Saber y sin embargo pensar que no sabemos es la suprema realización; no saber y sin embargo pensar que sí sabemos es una enfermedad.
Es simplemente al afligirnos por (la idea de) tener esta enfermedad como nos libramos de ella. El sabio no tiene la enfermedad. Conoce el dolor que sería inseparable de ella y, por lo tanto, no la tiene.