La más alta excelencia es como (la de) el agua. La excelencia del agua se manifiesta en que beneficia a todas las cosas y en que ocupa, sin esforzarse (por lo contrario), el lugar bajo que todos los hombres aborrecen. Por tanto, (su vía) está cerca de (la del) Tao.
La excelencia de una residencia radica en (la idoneidad de) el lugar; la de la mente, en la inescrutable quietud; la de las compañías, en estar con los virtuosos; la de un gobierno, en garantizar el buen orden; la de la dirección de los asuntos, en su competencia; y la de (el inicio de) cualquier movimiento, en su oportunidad.
Y cuando (el que posee la más alta excelencia) no discute (acerca de su baja posición), nadie le halla falta.