Quien conoce la fuerza de su hombría, Aun así conserva su debilidad femenina; Como a un solo canal fluyen los muchos desagües, Todo llega a él, sí, todo bajo el cielo.
Así él conserva la constancia excelente; El niño simple de nuevo, libre de toda mancha.
¿Quién sabe cómo el blanco atrae,
Y aun dentro de la sombra negra vive, El modelo de humildad que exhibe, Que exhibe a cuantos ven la luz del cielo; Y en su excelencia inmutable que recibe, Al primer ser humano el retorno inscribe.
¿Quién sabe cómo brilla la gloria,
- Y aun ama la afrenta, ni por ella palidece jamás;
- Contempla su presencia en un valle espacioso,
- Al que los hombres acuden desde todo bajo el cielo.
La excelencia inmutable completa su relato; Al simple infante humano en él saludamos.
El material en bruto, cuando es dividido y distribuido, forma vasijas. El sabio, cuando es empleado, se convierte en la Cabeza de todos los Oficiales (del gobierno); y en sus mayores regulaciones no emplea medidas violentas.