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nydus/SiddharthaPublic
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Con los samanas

Ante esto, Siddhartha rio a su muy particular manera, en la que su voz adquiría un matiz de tristeza y otro de burla, y dijo:

«Bien, Govinda, has hablado bien, has recordado con exactitud. Con tal de que recordaras también la otra cosa que de mí has escuchado, a saber, que me he vuelto desconfiado y cansado respecto a las doctrinas y enseñanzas, y que es pequeña mi fe en las palabras que nos transmiten los maestros. Pero hagámoslo, querido amigo, estoy dispuesto a escuchar estas doctrinas, aunque en mi corazón creo que ya hemos probado el mejor fruto de ellas».

Dijo Govinda:

«Tu disposición alegra mi corazón. Pero dime, ¿cómo habría de ser esto posible? ¿Cómo es que las enseñanzas del Gotama, aun antes de haberlas escuchado, ya nos han revelado su mejor fruto?».

Dijo Siddhartha:

“¡Comamos este fruto y esperemos lo demás, oh Govinda! Pero este fruto, que ya hemos recibido gracias al Gotama, consistió en que él nos apartó de los samanas. Si también tiene otras y mejores cosas que darnos, oh amigo, esperémoslo con el corazón tranquilo”.

En este mismo día, Siddhartha le informó al más anciano de los samanas su decisión de querer abandonarlo. Se lo informó al más anciano con toda la cortesía y modestia propias de un joven y un discípulo. Pero el samana se enojó porque los dos jóvenes querían dejarlo, y les habló en voz alta y profirió groseros insultos.

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