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nydus/SiddharthaPublic
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Despertar

no quiero matarme ni disecarme a mí mismo para encontrar un secreto tras las ruinas. Ni el Yoga-Veda volverá a enseñarme, ni el Atharva-Veda, ni los ascetas, ni ninguna clase de doctrinas. Quiero aprender de mí mismo, quiero ser mi alumno, quiero conocerme a mí mismo, el secreto de Siddhartha”.

Miró a su alrededor, como si viera el mundo por primera vez.

¡Hermoso era el mundo, colorido era el mundo, extraño y misterioso era el mundo!

Aquí había azul, aquí había amarillo, aquí había verde, el cielo y el río fluían, el bosque y las montañas eran firmes, todo ello era hermoso, todo ello era misterioso y mágico, y en medio de todo estaba él, Siddhartha, el que despierta, en el camino hacia sí mismo.

Todo esto, todo este amarillo y azul, río y bosque, penetró en Siddhartha por primera vez a través de los ojos, ya no era un sortilegio de Mara, ya no era el velo de Maya, ya no era una diversidad inútil y casual de meras apariencias, despreciable para el brahmán de profundo pensamiento, que desdeña la diversidad y busca la unidad.

El azul era azul, el río era río, y si también en el azul y en el río, en Siddhartha, vivía oculto lo singular y divino, seguía siendo aun así el camino y el propósito de esa misma divinidad: ser aquí amarillo, aquí azul, allá cielo, allá bosque y aquí Siddhartha. El propósito y las propiedades esenciales no se hallaban en algún lugar detrás de las cosas, estaban en ellas, en todo.

“¡Qué sordo y estúpido he sido!”, pensó, caminando con paso rápido. > “Cuando alguien lee un texto, quiere descubrir su sentido, no despreciará los símbolos y las letras llamándolos engaños, casualidad y cáscara sin valor,

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