Aparte del valor de afirmaciones tales como «hay en nosotros un imperativo categórico», siempre cabe preguntar: ¿Qué indica semejante afirmación acerca de quien la hace? Hay sistemas de moral que pretenden justificar a su autor ante los demás hombres; otros sistemas de moral pretenden tranquilizarle y hacerle estar satisfecho consigo mismo; con otros quiere crucificarse y humillarse, con otros quiere vengarse, con otros ocultarse, con otros glorificarse y conquistar la superioridad y la distinción; este sistema de moral ayuda a su autor a olvidar, aquel otro hace que él, o algo de él, sea olvidado; a más de un moralista le gustaría ejercer poder y arbitrio creador sobre la humanidad; a otro más, acaso a Kant muy especialmente, su moral nos da a entender lo siguiente: «lo digno de estima en mí es que sé obedecer, ¡y con vosotros no debe ocurrir de otro modo que conmigo!» En suma, los sistemas de moral no son más que un lenguaje de signos de las afecciones.
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