Siete apotegmas para mujeres
¡Cómo huye el más largo tedio, cuando un hombre cae de rodillas ante nosotras!
¡La edad, ay!, y la ciencia seria, prestan ayuda aun a la débil virtud.
Atavío sombrío y silencio se dan cita: vestido para toda dama—discreto.
¿A quién doy gracias en mi dicha? ¡A Dios!, ¡y a mi buena modista!
- Joven, gruta florida que es hogar;
- Viejo, un dragón de ella ha de vagar.
Título noble, pierna airosa, Hombre al fin: ¡ay, si fuera otra cosa!
Breve el discurso, denso el sentido— ¡Para la burra, resbaladizo y perdido!