previsión aquí no es vana, serán arrojados fuera de su nave y ahogados cerca de Cattolica, por la traición de un tirano infame. Entre las islas de Chipre y de Mallorca Neptuno jamás vio un crimen tan grande, ni de piratas ni de gente argólica. Aquel traidor que ve con un solo ojo y posee la tierra de cuyo anhelo quisiera estar ayuno uno que está aquí conmigo, los hará venir a una conferencia con él; luego obrará de tal modo que para el viento de Focara no habrán de menester voto ni ruego».
Y yo a él:
«Muéstrame y dime, si quieres que lleve de ti noticias, quién es este de la amarga visión».
Entonces él puso su mano en la quijada De uno de sus compañeros, y abrió Su boca, gritando:
«Este es, y no habla. Este, desterrado, sumergió toda duda En César al afirmar que el hombre prevenido Siempre sufre retrasos por el daño permitido».
¡Oh, cuán desconcertado me pareció, Con la lengua hendida en su garganta rajada, Curio, que al hablar fue tan osado!
Y uno, que ambas manos mutiladas tenía, alzando los muñones por el aire oscuro, de modo que la sangre le ensangrentaba el rostro, gritó: «¡A Mosca recordarás también, que dije, ay!: “Cosa hecha tiene fin”, lo cual fue una mala semilla para el pueblo toscano»; «Y muerte para tu estirpe», añadí yo por ende; por lo que él, acumulando dolor sobre dolor, se fue, como una persona triste y enloquecida.
Mas yo quedé mirando a la caterva; y vi una cosa que aun sin prueba clara temería contar, si no es reserva de la conciencia que mi faz repara, la fiel compañera que al mortal anima bajo la coraza de su pureza rara.