Se mostraron aquí, no porque este les haya sido asignado por sino, sino para dar señal de lo celeste que es menos exaltado. Hablar así se adapta a vuestra mente, pues solo a través del sentido aprehende lo que luego hace digno al intelecto. Por esta razón la Escritura condesciende a vuestras facultades, y pies y manos atribuye a Dios, y quiere decir otra cosa; y la Santa Iglesia bajo un aspecto humano os representa a Gabriel y a Miguel, y al que hizo sano a Tobías de nuevo. Lo que Timeo arguye del alma no se parece a lo que aquí se ve, porque al hablar parece que piensa. Dice que el alma vuelve a su estrella, creyendo que fue desgajada de ella cada vez que la naturaleza la dio como forma. Tal vez su doctrina sea de otra guisa de lo que suenan las palabras, y acaso tenga un sentido que no deba desdeñarse. Si quiere decir que a estas ruedas retornan la honra de su influjo y la culpa, quizás su arco acierta en alguna verdad. Este principio mal entendido abarcó mal casi a todo el mundo, hasta que descarrió invocando a Júpiter, a Mercurio y a Marte. La otra duda que te desasosiega menos veneno tiene, pues su malicia nunca podría apartarte de mí hacia otro lado. Que nuestra justicia parezca injusta ante los ojos de los mortales, es argumento de fe, y no de pecado herético. Mas para que vuestra percepción pueda penetrar a fondo esta verdad, como deseas, voy a satisfacerte. Si es violencia cuando el que sufre no coopera con quien usa la fuerza, estas almas no se excusaron por ello; pues la voluntad nunca se apaga si no quiere, sino que obra como la naturaleza en el fuego si la violencia mil veces lo retuerce.
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Canto IV
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