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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto XII

¡Ay de mí!, ¡cuán diversos son estos accesos de los del Infierno! Pues con cánticos aquí se entra, y abajo con lamentos crueles. Subíamos ahora por los escalones sagrados, y a mí me pareció mucho más fácil que en la llanura me había parecido antes. Por lo que yo: «Maestro, dime, ¿qué cosa pesada ha sido quitada de mí, que apenas ninguna fatiga siento al caminar?». Él respondió: «Cuando las P que han quedado en tu rostro casi borradas del todo, como la primera, sean borradas, tus pies serán tan vencidos por la buena voluntad, que no solo no sentirán fatiga, sino que el impulso hacia arriba les será un deleite».

Entonces hice yo cual los que van con algo en la cabeza sin saberlo, si no es que las señales de otros hacen que duden, por lo que la mano ayuda a cerciorarse, y busca y halla, y cumple el oficio que el ojo no alcanza a hacer; y con los dedos de la mano abiertos hallé tan solo seis las letras que había tallado en mis sienes quien lleva las llaves; al ver lo cual, sonrió mi Guía.

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