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nydus/The Divine ComedyPublic
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Canto XIV

El arenal desierto⁠—Los violentos contra Dios⁠—Capaneo⁠—La estatua del tiempo y los cuatro ríos infernales.

Porque la caridad de mi terruño me constriñó, junté las hojas esparcidas, y se las devolví a quien ya estaba ronco.

Llegamos luego al término, donde se aparta el segundo recinto del tercero, y donde se contempla una horrísona Justicia.

Claramente para manifestar estas cosas nuevas, digo que llegamos sobre una llanura, que de su lecho rechaza toda planta; el doloroso bosque es una guirnalda para ella alrededor, como el foso triste a aquel; allí cerca del borde detuvimos nuestros pies.

El suelo era de una arena árida y espesa, no de otra manera hecho que aquella que por los pies de Catón fue hollada otrora.

¡Venganza de Dios, oh, cuánto debes ser temida por todos los que lean lo que fue manifiesto a mis ojos!

De almas desnudas vi muchos rebaños, que lloraban todos muy miserablemente, y sobre ellos parecía impuesta una ley diversa.

Supinados sobre el suelo yacían unos; y otros estaban sentados, todos encogidos, y otros andaban continuamente.

Los que andaban dando vueltas eran muchos más, y eran menos los que yacían en su tormento, pero tenían la lengua más suelta para el lamento.

Sobre el desierto de arena, cayendo gradualmente, llovían dilatados copos de fuego, como de nieve en los Alpes sin viento.

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