cosas pesadas convergen, y ahora bajo el hemisferio has venido opuesto al que cubre la gran Tierra seca, y bajo cuya bóveda fue muerto el Hombre que sin pecado nació y vivió.
Tú tienes tus pies sobre la pequeña esfera que hace la otra faz de la Judeca. Aquí es de mañana cuando allá es tarde; y aquel que con su pelo nos hizo una escalera fijo permanece tal como era antes. De este lado cayó del cielo; y toda la tierra, que antes aquí emergía, por miedo a él del mar hizo un velo, y vino a nuestro hemisferio; y por ventura para huir de él, lo que de este lado aparece dejó aquí el lugar vacío y se retiró hacia atrás».
Un lugar hay abajo, de Belcebú tan distante como el sepulcro se extiende, que no se conoce por la vista, sino por el sonido de un pequeño arroyo que por allí desciende a través de una hendidura en la piedra, que ha roído con un curso que serpentea y desciende levemente.
El Guía y yo por esa oculta senda entramos para al mundo claro irnos; y sin cuidado de tener reposo subimos, él primero y yo el segundo, hasta que vi por un redondo hueco de las bellezas que el cielo lleva algunas; y salimos entonces a ver las estrellas.