rapsodia impura de la que se avergonzaba, pero en la que se deleitaba—se volvió abruptamente, les cerró de golpe su puerta privada; y Lily Briscoe y el señor Bankes, mirando con inquietud hacia el cielo, observaron que la bandada de estorninos que Jasper había espantado con su pistola se había posado en las copas de los olmos.
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IV. La Ventana
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