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nydus/To the LighthousePublic
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VIII

mucho el mundo de lo que es hoy? ¿Depende el progreso de la civilización de los grandes hombres? ¿Es la suerte del ser humano medio mejor ahora que en la época de los faraones? ¿Es la suerte del ser humano medio, sin embargo, se preguntó, el criterio por el cual juzgamos la medida de la civilización? Posiblemente no. Posiblemente el bien mayor requiere la existencia de una clase de esclavos. El ascensorista del metro es una necesidad eterna. El pensamiento le resultó desagradable. Sacudió la cabeza. Para evitarlo, encontraría algún modo de desacreditar la supremacía de las artes. Argumentaría que el mundo existe para el ser humano medio; que las artes son meramente una decoración impuesta en la cúspide de la vida humana; no la expresan. Tampoco Shakespeare le es necesario. Sin saber con precisión por qué quería denigrar a Shakespeare y salir en rescate del hombre que permanece eternamente en la puerta del ascensor, arrancó una hoja del seto con gesto brusco.

Todo esto tendría que servírselo a los jóvenes de Cardiff el mes que viene, pensó; allí, en su terraza, solo estaba rebuscando y merendando (tiró la hoja que había arrancado con tanto desdén) como un hombre que se estira desde su caballo para coger un ramo de rosas, o se llena los bolsillos de nueces mientras cabalga a su aire por los senderos y campos de una comarca que conoce desde la infancia.

Todo le resultaba familiar; esta curva, aquel tranco, aquel atajo a través de los campos. Horas enteras las pasaba así, con su pipa, al atardecer, recorriendo de arriba a abajo y de un lado a otro los viejos y conocidos senderos y terrenos comunales, que estaban salpicados por la historia de tal campaña aquí, la vida de este estadista allá, con poemas y anécdotas, con personajes también, este pensador, aquel soldado; todo muy vivaz y claro; pero al fin el sendero, el campo, el terreno comunal, el frutal nogal y el seto en flor lo conducían a esa curva más lejana del camino donde siempre desmontaba,ataba su caballo a un árbol y proseguía a pie y en solitario.

Llegó al extremo del césped y contempló la bahía de abajo.

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