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nydus/To the LighthousePublic
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IX

¿Qué arte había, conocido por el amor o la astucia, por el cual uno se abría paso hasta aquellas cámaras secretas?

¿Qué artificio para volverse, como aguas vertidas en un mismo cántaro, inextricablemente idéntico, uno con el objeto al que se adoraba?

¿Podría lograrlo el cuerpo, o la mente, mezclándose sutilmente en los intrincados pasajes del cerebro? ¿o el corazón?

¿Podría el amor, como lo llamaban, hacer que ella y la señora Ramsay fuesen una sola? Porque no era conocimiento lo que deseaba, sino unidad; no inscripciones en tablas, nada que pudiera escribirse en lengua alguna conocida por los hombres, sino la intimidad misma, que es conocimiento, había pensado, apoyando la cabeza en la rodilla de la señora Ramsay.

No pasó nada. ¡Nada! ¡Nada!, mientras ella apoyaba la cabeza en las rodillas de la señora Ramsay. Y sin embargo, sabía que en el corazón de la señora Ramsay se acumulaban el saber y la sabiduría. ¿Cómo era posible

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