entonces, se había preguntado, llegar a saber algo u otra cosa sobre la gente, encerrados como estaban en sí mismos? Solo como una abeja, atraída por cierta dulzura o acidez en el aire imperceptible al tacto o al gusto, uno rondaba la colmena en forma de cúpula, surcaba en solitario los yermos aires sobre los países del mundo, y luego rondaba las colmenas con sus murmullos y sus agitaciones; las colmenas que eran las personas. La señora Ramsay se levantó. Lily se levantó. La señora Ramsay se fue. Durante días flotó a su alrededor, como tras un sueño en el que se percibe algún sutil cambio en la persona con la que se hasoñado, más vívidamente que cualquier cosa que ella hubiera dicho, el sonido de un murmullo y, mientras estaba sentada en el sillón de mimbre junto a la ventana del salón, tenía para los ojos de Lily una forma augusta; la forma de una cúpula.
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IX
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