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nydus/To the LighthousePublic
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VI

veintiséis letras bien dispuestas, entonces su mente espléndida no tenía la menor dificultad en recorrer esas letras una por una, con firmeza y precisión, hasta llegar, digamos, a la letra Q. Llegó a la Q. Muy poca gente en toda Inglaterra llega jamás a la Q. Aquí, deteniéndose un momento junto a la urna de piedra que contenía los geranios, vio, pero ahora muy, muy lejos, como niños que recogen conchas, divinamente inocentes y ocupados con pequeñas naderías a sus pies y de algún modo totalmente indefensos ante una perdición que él advertía, a su esposa y a su hijo, juntos, en la ventana. Necesitaban su protección; él se la brindaba. ¿Pero después de la Q? ¿Qué viene a continuación? Después de la Q hay una serie de letras cuya última apenas es visible a los ojos mortales, pero brilla tenuemente en rojo a lo distancia. A la Z solo llega un hombre una vez por generación. Aun así, si pudiera llegar a la R, ya sería algo. Al menos aquí estaba la Q. Se plantó firmemente en la Q. De la Q estaba seguro. La Q podía demostrarla. Si la Q, por tanto, es Q—R—Aquí sacó la pipa, dándole dos o tres golpes resonantes contra el cuerno de carnero que hacía las veces de asa de la urna, y continuó. «Entonces la R…» Se preparó. Se encendió.

Cualidades que habrían salvado a la tripulación de un barco expuesta en un mar abrasador con seis galletas y un frasco de agua⁠—la resistencia y la justicia, la previsión, la devoción, la habilidad, acudieron en su ayuda. R es entonces⁠—¿qué es R?

Un párpado, como el de cuero de un lagarto, parpadeó sobre la intensidad de su mirada y oscureció la letra R. En aquel destello de oscuridad oyó a la gente decir —que era un fracasado— que la R estaba fuera de su alcance. Jamás llegaría a la R. A por la R una vez más. R⁠⸺⁠

Cualidades que en una desolada expedición a través de las gélidas soledades de la región polar le habrían convertido en el líder, el guía, el consejero, cuyo temple, ni optimista ni abatido, contempla con ecuanimidad lo que ha de ser y le hace frente, volvieron a acudir en su ayuda. R⁠⸺⁠

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