general Bell, cuando los propietarios de las minas le ordenaron cerrar el Record, no tuvo ningún reparo en hacerlo. El periódico había publicado declaraciones despectivas hacia los militares y sus comandantes, lo cual iba en contra de las Reglas o Artículos de Guerra. Se había hecho acreedor a un castigo bien merecido. Y este castigo llegó con rapidez.
En la noche del 29 de septiembre, el general Bell hizo que una fuerte fuerza de caballería rodeara las oficinas del Victor Record, arrestara al editor George C. Kyner y a todos los empleados del periódico y los metiera en la
El espía laboral de Pinkerton.
79 corralón.
El General entonces declaró con total frialdad que arrestaría a cualquier otro empleado que el periódico pudiera contratar, si este llegaba a publicar algo adverso o que no fuera del agrado de los militares.