La única dificultad radicaba en el hecho de que Moyer se encontraba en el condado de Ouray, y dicho condado, al no estar bajo ley marcial, no podía ser invadido fácilmente por los militares. Pero pequeñeces de esta índole no iban a frustrar los deseos de los dueños de las minas y de la milicia.
El sheriff Rutan, del condado de San Miguel, era un instrumento sumiso de la Asociación de Propietarios de Minas de Telluride. Se emitieron órdenes de arresto en Telluride acusando al presidente Moyer del delito de "profanación de la bandera estadounidense", y provisto de estas órdenes, el sheriff Rutan se dirigió a Ouray, donde hizo que el sheriff del condado arrestara al señor Moyer por el cargo mencionado y lo encerrara en la cárcel del condado. Al día siguiente, el sheriff Rutan y su prisionero partieron hacia Telluride. Allí, el señor Moyer fue encerrado nuevamente en la cárcel a la espera de una audiencia.
Es un hecho significativo que, aunque el presidente Moyer fue arrestado en Ouray, en medio de cientos de fervientes admiradores y seguidores, ni un solo miembro de la Federación Occidental de Mineros hizo intento alguno de liberar a su líder por la fuerza. Los mineros sintieron que el arresto de su presidente respondía a algún propósito oculto, pero aun así permitieron que la ley siguiera su curso, ignorando los precedentes establecidos por los propietarios de las minas y el gobernador.
Los propietarios de las minas acusaron al Sr. Moyer de haber profanado la bandera estadounidense al inscribir en cada una de las trece franjas frases que distaban mucho de ser halagadoras para la administración estatal, la milicia y los magnates. También lo acusaron de haber hecho que se distribuyeran* ampliamente por todo el Estado imágenes de la bandera que contenían dichas inscripciones.