Además, la confesión de Orchard implica a los oficiales de la Federación en una gran cantidad de otros terribles ultrajes y asesinatos.
El lector recuerda al degenerado Charles McKinney, quien fue el testigo estrella de la fiscalía en el caso del descarrilamiento de Florence & Cripple Creek. Como ya hemos indicado, el presente caso es casi idéntico, en muchos de sus detalles, al caso de Colorado. La principal diferencia es que, en este caso, la fiscalía se juega intereses mucho mayores.
Orchard bien puede ser comparado con McKinney, que es más astuto y ruin que él.
McKinney era un degenerado, mentalmente.
Orchard es un degenerado, moralmente.
El primero apenas se daba cuenta de lo que hacía
The Pinkerton Labor Spy.
211
when he attempted to swear away the LIBERTY of three men, while the latter, in the full possession of his senses (though it is lately reported that he is mentally weakening) has no scruple in attempting to swear away the LIVES of three innocent men.
But the comparison does not end here. McKinney's mind was worked upon by Detectives Scott and Sterling of the Mine Owners' Association and the Florence & Cripple Creek Railroad, while Orchard, who is now the pliable tool of McParland, is believed, on pretty good grounds, to have been employed as a spy by these very same men during the Cripple Creek strike, in 19031904.
El caso del descarrilamiento de Florence y Cripple Creek demostró claramente qué par de preciosos granujas eran los detectives Scott y