conseguir pruebas falsas, despertar un sentimiento público hostil y prejuzgar el caso a favor de la postura de los propietarios de las minas, no vemos que los amigos de Moyer, Haywood y Pettibone estén haciendo otra cosa que su deber al dar a este caso la mayor publicidad posible, con el fin de garantizar juego limpio en el próximo juicio.
El espía laboral de Pinkerton. 223
Pero terminaremos nuestra comparación entre los traidores de nuestros días y el traidor de la Revolución.
Arnold, como todos sabemos, solo PLANEÓ la traición. Una justa Providencia frustró sus terribles proyectos. Pero que la intención fue tan mala como el acto queda definitivamente zanjado por el lugar que Arnold ocupa en la historia.
La Agencia Nacional de Detective Pinkerton es una auténtica fábrica de traidores; la mayor de su tipo en el mundo. Los traidores que produce no son, por ahora, traidores militares, desde luego. Pero, ¿hay acaso alguna diferencia entre una calaña y otra?
¿Es la ley militar la ley suprema? ¿Es la ley militar la que hace que nuestro país sea tan fuerte y grande? ¿O no es, más bien, el honor y la integridad individuales de nuestros ciudadanos lo que constituye la VIDA REAL DE LA NACIÓN? Y si esto es así, preguntamos: Si la traición al uniforme es un crimen tan terrible, ¿no es la traición a la honradez y a la moral públicas un crimen mayor? ¿O acaso la traición a la honradez y a la moral públicas no es un crimen SIMPLEMENTE PORQUE NO HAY PREVISTA UNA PENA PARA ELLO COMO EN EL CASO DE LA TRAICIÓN AL UNIFORME?