de Telluride; estos le ordenaron que proporcionara a su asociación un agente que diera caza a los asesinos de Collins y Barney, y que además desvelara el Círculo Interior del sindicato.
Como se ha dicho anteriormente, la Agencia contrató los servicios de un minero de cuarzo muy inteligente para este trabajo. Este segundo James McParland era George W. Riddell o, como se le conocía en la Agencia, el n.º 36.
El número 36 consideró tarea fácil conseguir trabajo en una de las minas cerca de Telluride, y también le resultó fácil hacerse miembro del sindicato. Hizo su
El espía laboral de Pinkerton hizo todo lo posible para llevar a cabo el trabajo que se le encomendó en Telluride, pero, tras trabajar en el caso durante dos años, con un gasto de más de 7.000 dólares para la Asociación de Propietarios de Minas de Telluride, se retiró sin aportar ninguna prueba de importancia o valor. En lo que respecta al Círculo Interior, el núm. 36 no encontró rastro alguno de dicho grupo secreto, a pesar de mantener una gran relación de intimidad con Vincent St. John y todos los demás líderes del sindicato en Telluride.
Esta fue la única operación que la Agencia de Detectives Pinkerton emprendió jamás con el propósito declarado de descubrir el Círculo Interior de la Federación Occidental de Mineros, y a pesar de que el número 36 trabajó durante dos años bajo las condiciones más favorables, no pudo sacar a la luz nada que tendiera a incriminar a ningún miembro de la Federación Occidental, ni pudo fundamentar la calumniosa acusación de la Agencia de que la Federación tuviera un comité secreto tal como un «Círculo Interior» cuyo asunto fuera planificar asesinatos y otros crímenes.