por los intereses del sindicato e instruyera a los mineros sindicalizados sobre cómo conseguir trabajo sin despertar sospechas, el sindicato de Keswick podría volver a ponerse en pie. Tal agente de confianza el i82 The Pinkerton Labor Spy.
La Federación del Oeste creyó haber encontrado al Operativo Cochran, con quien se comunicó, ofreciéndole el puesto de Organizador Nacional para el sindicato con un mejor salario mensual del que recibía de la Agencia.
El agente Cochran presentó la oferta de la Federación ante la Agencia y el director Wright. Ni el uno ni la otra se habían esperado semejante regalo del cielo, y ambos fueron enfáticos en sus instrucciones al agente para que aceptara el puesto. El director Wright y la Agencia Pinkerton estaban jubilosos ante la agradable perspectiva de burlar a sus persistentes antagonistas.
Tras asegurarse de los valiosos servicios del agente, la Federación se sintió confiada de poder, a pesar de la vigilancia del gerente Wright, reconstruir el sindicato de Keswick; y el agente —^bien, debió de sentirse muy parecido a como se sintió el agente Smith cuando el presidente Mitchell lo nombró Organizador Nacional de los Mineros Unidos de América.
Después de que el agente recibiera su nombramiento como organizador de la Federación, su trabajo adquirió un valor incalculable para la compañía, a la cual comunicaba con uno o dos días de antelación los nombres de todos los mineros sindicalizados que iban a solicitar empleo en sus minas.
Es verdaderamente sorprendente que la Federación no advirtiera la duplicidad de su organizador; pero el hecho es que, a pesar del fracaso de este en lograr bien alguno para la orden, continuó disfrutando de la absoluta confianza de sus superiores, y fue invitado por estos a representar a los mineros de su sección como delegado general en la convención anual de la Federación del Oeste en Denver, en 1903.