Bajo el impenetrable amparo de una reputación obtenida mediante la tergiversación hábil y sistemática de los hechos, la Agencia estableció entretanto y, hasta el momento de escribir esta obra, ha perfeccionado un sistema de espionaje, calumnia y persecución de los trabajadores de todos los oficios y clases que resulta, de ser posible, aún más intolerable y pernicioso que la universalmente aborrecida e infame Policía Secreta de Rusia.
La mayoría de la gente recuerda la gran ola de entusiasmo que barrió el país en la época de los disturbios de Homestead en julio de 1892, donde varios cientos de vigilantes de Pinkerton se enfrentaron en un combate mortal con los empleados en huelga de la Carnegie Steel Company, habiendo varias personas muertas y heridas en ambos bandos. También se recordará que el Congreso tomó conocimiento de estos