York, había remitido su carta a la oficina de la Agencia en Nueva York para su atención; y, además, que la oficina de Denver no estaba en condiciones de proporcionarle la información que requería.
Y el señor McParland envió, en efecto, la carta del señor Goldwasser al director general Bangs, de la Agencia Pinkerton. Hizo más. Le escribió al señor Bangs una carta sobre el asunto de las indagatorias del señor Goldwasser, fechada el 10 de enero de 1905, y de paso dio su sincera opinión acerca del gobernador Peabody.
En el transcurso de esta carta, el gerente McParland declaró que el señor Goldwasser evidentemente quería la información en cuestión con el propósito de escribir un artículo para alguna revista o publicación; y que si la Agencia le daba algún dato, indudablemente señalaría a la Agencia como la autoridad de su artículo.
El señor McParland insistió en que sería muy poco diplomático implicar a la Agencia en esta controversia y, por lo tanto, aconsejó que se rechazara la solicitud del señor Goldwasser.
Sin embargo, el principal interés que encierra la carta del Sr. McParland radica en el pasaje donde le dice al director general Bangs que las maniobras de la administración Peabody contaban con la total aprobación de un gran número de ciudadanos prominentes de Colorado, incluyéndolo a él mismo y a todos los funcionarios de la Agencia en Denver,
A PESAR DE QUE APENAS HABÍA UNO ENTRE ELLOS (los ciudadanos y los Pinkerton) QUE NO SUPIERA QUE MUCHOS DE LOS ACTOS DEL GOBERNADOR
148 El espía laboral de Pinkerton.