“Sí—yo también.”
—Bueno —dijo Jimmy—, debo seguir con mi tarea. Acabo de llegar a donde Bolivia nos envió una Nota.
—Supongo que tengo que seguir con mi montoncito —dijo Bundle—. ¿Vas a empollar todo la tarde?
“Eso creo. ¿Y tú?”
“Oh, probablemente. Buenas noches”.
Eran ambos unos mentirosos de lo más descarado. Jimmy Thesiger sabía perfectamente que iba a llevar a cenar a Loraine Wade.
En cuanto a Bundle, no bien hubo colgado, se atavió con varias prendas indescriptibles que pertenecían, a decir verdad, a su doncella.
Y una vez que se las hubo puesto, salió a pie deliberando si el autobús o el metro sería la mejor ruta para llegar al Club Seven Dials.