El Club Seven Dials
Bundle llegó al número 14 de Hunstanton Street hacia las seis de la tarde. A esa hora, como bien calculaba, el Club Seven Dials era un lugar muerto.
El propósito de Bundle era muy sencillo. Su intención era dar con el exlacayo Alfred. Estaba convencida de que, una vez que diera con él, lo demás sería fácil.
Bundle tenía un método autoritario y simple para tratar con los sirvientes. Rara vez fallaba, y no veía razón alguna por la que fuera a fallar ahora.
De lo único de lo que no estaba segura era de cuántas personas habitaban las dependencias del club.
Naturalmente, deseaba revelar su presencia al menor número de personas posible.
Mientras ella dudaba sobre cuál sería su mejor estrategia, el problema se le resolvió de una manera singularmente fácil. La puerta del número 14 se abrió y el propio Alfred salió.
—Buenas tardes, Alfred —dijo Bundle amablemente.
Alfred dio un salto.
—¡Oh! buenas tardes, señora. Y-yo no la reconocí a su señoría ni por un momento.