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XXI

mismo modo que solía; noté que había cambiado; pero, en fin, pareció intentar ser muy amable, nos dimos la mano y nos quedé un rato hablando; aunque ya no sé qué más dije ¡estaba tan temblorosa! Recuerdo que dijo que sentía que nunca nos encontráramos ahora; ¡lo que me pareció casi demasiado amable! ¡Querida señorita Woodhouse, estuve absolutamente desgraciada! Para entonces ya empezaba a escampar, y yo estaba decidida a que nada me impidiera marcharme; y entonces —¡imagínese solo!— descubrí que él también se acercaba hacia mí, despacio ya sabe, y como si no supiera muy bien qué hacer; así que vino y me habló, y yo le contesté, y me quedé un minuto sintiéndome de lo más horroroso, ya sabe, de una forma que no se puede explicar; y entonces cobré valor y dije que no llovía y que tenía que marcharme; y así emprendí la marcha; y no había hecho ni tres yardas desde la puerta cuando él vino detrás de mí, solo para decirme que, si iba a Hartfield, creía que me convenía mucho más dar la vuelta por los establos del señor Cole, porque iba a encontrar el camino más corto completamente anegado por esta lluvia. ¡Ay, Dios mío, creí que me moría! Así que le dije que se lo agradecía muchísimo; ya sabe que no podía hacer menos; y entonces él volvió con Elizabeth, y yo vine bordeando los establos —creo que lo hice—, pero apenas sabía dónde estaba ni nada de lo que pasaba. ¡Ay, señorita Woodhouse!, habría preferido cualquier cosa antes de que esto sucediera; y aun así, ya sabe, sentía una especie de satisfacción al verle portarse de manera tan agradable y tan amable. Y Elizabeth también. ¡Ay, señorita Woodhouse!, hábleme y devuélvame la tranquilidad».

Muy sinceramente deseaba Emma hacerlo; pero no estaba inmediatamente en su poder. Se vio obligada a detenerse a pensar. Ella misma no se sentía del todo cómoda. La conducta del joven y la de su hermana parecían el resultado de un sentimiento real, y no pudo menos que compadecerlos. Tal como lo describía Harriet, había habido una interesante mezcla de afecto herido y auténtica delicadeza en el comportamiento de ambos.

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