remache nunca más se salió. Mi madre habla a menudo de su bondad. ¿Verdad que sí, Jane?—¿No hablamos a menudo del señor Frank Churchill?—Ah, aquí está la señorita Woodhouse.—Querida señorita Woodhouse, ¿cómo está?—Muy bien, gracias, enteramente bien. ¡Esto es encontrarse como en un cuento de hadas!—¡Qué transformación!—No debo hacer cumplidos, ya lo sé (mirando a Emma con la mayor complacencia)—eso sería grosero—pero, a fe mía, señorita Woodhouse, tiene usted un aspecto—¿qué le parece el pelo de Jane?—Usted es entendida.—Se lo ha hecho ella solita. ¡Es verdaderamente maravilloso cómo se peina!—Creo que ningún peluquero de Londres podría hacerlo.—¡Ah!, el doctor Hughes, lo aseguro—y la señora Hughes. Debo ir a hablar con el doctor y la señora Hughes un momento.—¿Cómo está? ¿Cómo está?—Muy bien, gracias. Esto es encantador, ¿verdad?—¿Dónde está el querido señor Richard?—Oh, allí está. No lo molesten. Está mucho mejor ocupado hablando con las señoritas. ¿Cómo está, señor Richard?—Le vi el otro día cuando pasó a caballo por el pueblo—¡La señora Otway, lo juro!—y el buen señor Otway, y la señorita Otway y la señorita Caroline.—¡Toda una multitud de amigos!—¡Y el señor George y el señor Arthur!—¿Cómo están? ¿Cómo están todos?—Muy bien, se lo agradezco mucho. Nunca mejor.—¿No oigo otro carruaje?—¿Quién puede ser?—muy probablemente los dignos Coles.—¡A fe mía, es encantador estar por aquí charlando entre tantos amigos! ¡Y qué fuego tan magnífico!—Estoy asada. No quiero café, gracias—nunca tomo café.—Un poco de té, por favor, caballero, dentro de un rato—sin prisa—¡Oh! Ahí viene. ¡Todo tan bueno!
Frank Churchill volvió a su puesto al lado de Emma; y tan pronto como la señora Bates se calló, ella se vio en la necesidad de escuchar la conversación de la señora Elton y la señorita Fairfax, que estaban de pie un poco más atrás de él.—Él estaba pensativo. Si estaría escuchando también, ella no pudo determinarlo. Tras una buena cantidad de cumplidos a Jane por su vestido y su aspecto, cumplidos que fueron recibidos con mucha calma y propiedad, la señora Elton quería