respetable, pero no puedo admitir que sea igual a Harriet; y, de hecho, me sorprende bastante que se haya atrevido a dirigirse a ella. Según su relato, parece que tuvo algunos escrúpulos. Es una pena que llegara a superarlos”.
—¡Ni de lejos la igual de Harriet! —exclamó el señor Knightley con voz alta y calurosa; y con una aspereza más calmada, añadió unos momentos después—: No, desde luego no es su igual, pues le es tan superior en juicio como en posición. Emma, tu encanto por esa muchacha te ciega. ¿Qué derechos tiene Harriet Smith, ya sea por nacimiento, naturaleza o educación, para pretender una relación superior a la de Robert Martin?
Es hija natural de no se sabe quién, probablemente sin ningún patrimonio asegurado y desde luego sin parientes respetables. Se la conoce únicamente como alumna interna en una escuela corriente. No es una muchacha sensata, ni culta. No se le ha enseñado nada útil, y es demasiado joven y simple como para haber aprendido algo por sí misma. A su edad no puede tener experiencia y, con lo poco que le abarca el caletre, es muy improbable que llegue a tener jamás ninguna que le sirva de provecho. Es bonita y tiene buen carácter, y eso es todo.