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Capítulo X: Los signos premonitorios del colapso en el Viejo Imperio

introducida toda la Revolución con la frase de que por ella se le negaba la victoria al estandarte alemán, pero que solo por ella la nación alemana alcanzaría plenamente la libertad en el interior y en el extranjero? ¿No fue así, bribones mentirosos?

Es característico de la auténtica impudencia judía que la derrota militar se atribuya ahora como la causa del colapso, ¡mientras que el órgano central de toda traición, el Vorwärts de Berlín, escribió que esta vez no se le debía permitir al pueblo alemán traer sus banderas de regreso a casa en la victoria! ¿Se va a tomar esto ahora como la causa de nuestro colapso?

La respuesta a la afirmación de que la pérdida de la guerra es la causa puede responderse de la siguiente manera :

Naturalmente, la pérdida de la guerra tuvo un efecto terrible en el destino de nuestro país, pero no fue una causa, sino el resultado de causas. Todas las personas inteligentes y bien intencionadas saben muy bien que un final infeliz para esa lucha a muerte tenía que conducir a resultados desastrosos. Pero hubo gente, por desgracia, cuyas facultades de razonamiento parecieron fallarles en el momento oportuno, o que, aun sabiendo la verdad, lucharon contra ella y la negaron. Son ellos realmente los culpables del colapso, y no la pérdida de la guerra, como io4 MI LUCHA ahora de repente deciden sostener. Pues la pérdida de la guerra fue meramente el resultado de su actuación y no, como afirman ahora, debida a un «mal liderazgo». El enemigo no estaba compuesto de cobardes, ellos también sabían morir; desde el primer día fueron más numerosos que el ejército alemán y, para sus armamentos técnicos, tuvieron al mundo entero a su servicio; y sin embargo, no podemos eludir el hecho de que las victorias alemanas, que continuaron a lo largo de cuatro años de dura lucha contra el mundo entero, se debieron, aparte de todo el heroísmo y la excelente organización, únicamente a un liderazgo consumado. La organización y el liderazgo del ejército alemán fueron los más grandes que el mundo ha visto jamás. Los fallos radicaron en las limitaciones de las facultades de resistencia humanas.

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