tomada esa senda, la nobleza de la espada pronto tendría que ocupar un lugar secundario frente a la de las finanzas.
Antes de la guerra, la internacionalización de los negocios alemanes ya estaba en marcha, transitando por los senderos secundarios de la emisión de acciones.
Un sector de la industria alemana hizo ciertamente un intento decidido por evitar el peligro, pero al final cayó víctima de los ataques combinados del capital codicioso, ayudado en gran medida por sus fieles amigos, el movimiento marxista.
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MI LUCHA
La guerra persistente contra las «industrias pesadas» de Alemania fue el comienzo visible de la internacionalización que se venía persiguiendo con la ayuda del marxismo, y la única forma posible de completar la obra era mediante la victoria del marxismo en la Revolución.
Mientras escribo estas palabras, el ataque general contra los Ferrocarriles del Estado alemán, que van a ser entregados a los capitalistas internacionales, corona con éxito. Así la Socialdemocracia «Internacional» ha alcanzado una vez más uno de sus objetivos principales.
La mejor prueba del éxito del proceso de industrialización en Alemania es el hecho de que, al terminar la guerra, uno de los líderes de la industria y el comercio alemanes pudo afirmar que el comercio era la única fuerza capaz de poner a Alemania en pie de nuevo. Estas palabras, pronunciadas por Stinnes, causaron una confusión increíble; pero fueron retomadas y se han convertido con sorprendente