MIS ESTUDIOS Y LUCHAS EN VIENA
EN Viena, una riqueza asombrosa y una pobreza degradante se mezclaban en violento contraste. En las partes centrales de la ciudad se sentía el pulso del Imperio, con sus 25 millones de habitantes, con todo el peligroso encanto de aquel Estado de muchas nacionalidades. El deslumbrante brillo de la Corte atraía la riqueza y la inteligencia del resto del Imperio como un imán, a lo cual se sumaba la fuerte política centralista de la Monarquía de los Habsburgo.
Esto ofrecía la única posibilidad de mantener unido a aquel conglomerado de naciones.
El resultado fue una concentración extraordinaria de toda la autoridad en la Capital.
Además, Viena no era solo el centro político e intelectual de la antigua Monarquía del Danubio, sino que también era el centro de la administración. Además del ejército de altos cargos, funcionarios del Estado, artistas y profesores, había un ejército aún mayor de trabajadores, y una pobreza aplastante codo a codo con la riqueza de la aristocracia y la clase mercantil.