EL HOMBRE FUERTE ES MÁS FUERTE CUANDO ESTÁ SOLO
EL ciudadano medio se siente complacido y tranquilo cuando oye decir que los grupos de trabajadores, al unirse en un Sindicato, han descubierto el elemento que los une en un solo cuerpo y han rechazado aquello que los divide.
Todo el mundo está convencido de que dicha unión representa una ganancia inmensa de fuerza y de que los otrora débiles grupitos se transforman así de repente en una potencia. ¡Y, sin embargo, esto es en su mayor parte totalmente incorrecto!
Un hombre proclama alguna verdad, aboga por la solución de algún problema determinado, traza un objetivo y crea un Movimiento que tiene como fin la realización de sus intenciones.
Así se funda un sindicato o un Partido cuyo programa tiene por objeto eliminar los males existentes o alcanzar un estado de cosas determinado en algún momento futuro.
Una vez que un Movimiento de este tipo ha cobrado vida, puede reclamar por ello, en cierto modo, un derecho de prioridad.
El curso natural debería ser que todos aquellos que deseen luchar por el mismo objetivo que ese Movimiento se identifiquen con él y sumen así a su fuerza, para poder servir mejor a la aspiración conjunta.