hidra francesa, concediendo, MI LUCHA ”7 sin embargo, los mismos derechos a los alsacianos, no hicieron ni lo uno ni lo otro. Además, no podían hacer nada. Los principales traidores a su patria conservaron sus puestos en las filas de los grandes partidos; Wetterle, por ejemplo, en el Partido de Centro.
Mientras la judería, a través de su prensa marxista y democrática, difundía mentiras sobre el «militarismo» alemán por todo el mundo y trataba de perjudicar a Alemania por todos los medios a su alcance, los partidos marxistas y democráticos se negaron a considerar cualquier medida de envergadura para completar las fuerzas nacionales de Alemania.
La pérdida de la lucha por la libertad y la inde¬ pendencia de la nación alemana es el resultado de la tibieza y la debilidad en tiempos de paz al convocar la fuerza unida de la nación en defensa de la Patria.
Un efecto pernicioso del sistema monárquico fue que persuadió cada vez más a una gran parte de la nación de que, como algo natural, el gobierno venía desde arriba y que el individuo no tenía por qué preocuparse por ello.
Mientras el gobierno fuera realmente bueno, o al menos tuviera buenas intenciones, las cosas marchaban satisfactoriamente. ¡Pero, ay!, ¡suponiendo que un viejo gobierno bienintencionado fuera reemplazado por uno nuevo y menos escrupuloso! Entonces la obediencia pasiva y la fe infantil eran el peor mal imaginable.
Pero frente a estas y otras debilidades había puntos de indudable valor.
En primer lugar, la estabilidad en la dirección del Estado garantizada por la forma monárquica del Estado, y la exclusión de todos los cargos estatales del torbellino de la especulación de los políticos codiciosos; asimismo, la dignidad intrínseca de la institución y la autoridad que esta