LA FARSA DEL FEDERALISMOPor el invierno de 1919, y más todavía en la primavera y el verano de 1920, el joven Partido se vio obligado a adoptar una postura frente a una cuestión que ya había cobrado importancia incluso durante la guerra. En un capítulo anterior describí brevemente los indicios, perceptibles para mí, de la amenaza de colapso de Alemania, con especial referencia al sistema de propaganda dirigido por ingleses y franceses hacia la profundización de la antigua brecha entre el Norte y el Sur de Alemania.
Fue en la primavera de 1915 cuando apareció por primera vez el sistema de artículos y panfletos contra Prusia, presentándola como la única causa de la guerra. Hasta 1918 se desarrolló y perfeccionó de un modo astuto y vergonzoso. Se contaba con los instintos más bajos de la humanidad y se comenzó a soliviantar al alemán del sur contra el alemán del norte, y los frutos de aquella agitación no tardaron en manifestarse. A los dirigentes, tanto del Gobierno como del Ejército (especialmente del Ejército bávaro), se les puede reprochar con justicia; no pueden eludir la culpa de no haber actuado contra aquello con la debida determinación, incurriendo en una ciega y criminal negligencia. * ¡No se hizo nada! * Por el contrario, a algunos de ellos parecía no disgustarles en gran manera, y tal vez fueron tan poco inteligentes como para imaginar que semejante propaganda no solo añadiría un bulón a la unificación de la nación alemana, sino que incluso fortalecería automáticamente las fuerzas de