Codal
nydus/Mein KampfPublic
Page 172 of 341
Table of Contents

Capítulo II: El Estado

Y sin embargo, hoy en día, la presión que se ejerce sobre nosotros como Estado es producto de un intenso error humano, con la probabilidad de que sobrevenga una miseria indescriptible.

Nosotros, los nacionalsocialistas, somos conscientes de que el mundo actual nos considera revolucionarios debido a nuestras ideas, y nos tacha de tales. Pero nuestros pensamientos y acciones no deben dejarse influir por la aprobación o la condena de nuestra propia época, sino por una firme adhesión a las verdades que reconocemos. Podemos estar seguros entonces de que la visión más clara de la posteridad no solo comprenderá nuestra acción de hoy, sino que admitirá que fue justa y le rendirá homenaje.

Al hablar de una misión superior del Estado, no debemos olvidar que dicha misión superior reside en56 MI LUCHA esencialmente en la nación, y que el deber del Estado consiste meramente en utilizar su fuerza organizadora con el fin de promover el libre desarrollo de la nación.

Pero si preguntamos cómo debe estar constituido el Estado que nosotros los germanos necesitamos, debemos tener claro en primer lugar qué clase de hombres debe aspirar a producir y qué objetivo se propone servir.

Desgraciadamente, el núcleo central de nuestra nación alemana ya no es racialmente homogéneo. El proceso de fundir los diversos componentes originales aún no ha avanzado tanto como para que podamos afirmar que ha surgido de él una nueva raza. Por el contrario, el envenenamiento a través de la sangre que nuestro cuerpo nacional ha padecido desde la Guerra de los Treinta Años no solo ha alterado nuestra sangre, sino también nuestra alma. Las fronteras abiertas de la patria, la vecindad de cuerpos extranjeros no alemanes cerca de nuestras tierras fronterizas y, sobre todo, el flujo constante de sangre extranjera hacia el interior del Reich no dejan tiempo para una fusión absoluta, ya que la invasión continúa sin interrupción.

172