Esto me dio, tras años de labor ininterrumpida, mi primera oportunidad de acometer una obra que muchos reclamaban y que yo mismo consideraba provechosa para el Movimiento. Así pues, he decidido explicar los fines de nuestro Movimiento en un libro y esbozar también un cuadro de su desarrollo. Hay más que aprender de ello que de cualquier tratado puramente doctrinario.
También me ha dado la oportunidad de describirme a mí mismo, en la medida en que me ayude a hacer comprensible el volumen y a destruir las malvadas fabricaciones legendarias de la prensa judía sobre mí.
En esta obra no me dirijo a extraños, sino a aquellos adherentes del Movimiento que le pertenecen en el corazón y desean recibir iluminación respecto a él.
Sé que a menos personas las conquista la palabra escrita que la hablada, y que el crecimiento de todo gran Movimiento en la tierra se debe a grandes oradores y no a grandes escritores.
Sin embargo, para producir igualdad y unidad en defensa de cualquier doctrina, es necesario sentar sus principios eternos. Que este libro sea, por lo tanto, la piedra constructiva que aporto a la obra común.
Hoy, el Partido se erige erguido en todo el Imperio, más fuerte y más firmemente establecido que nunca.