He conocido a cuatro de estos personalmente, y tengo noticias fidedignas de otros tres. Las circunstancias en que todos los individuos coinciden son estas. Son de un blanco pálido cadavérico, sin tinte rojo, sin manchas ni marcas coloreadas; su cabello del mismo tipo de blanco, corto, áspero y rizado como el del negro; todos ellos bien formados, fuertes, sanos, perfectos en sus sentidos, excepto el de la vista, y nacidos de padres que no tenían mezcla de sangre blanca. * Tres de estos albinos eran hermanas, que tenían otras dos hermanas de padre y madre, las cuales eran negras. La menor de las tres murió alcanzada por un rayo a los doce años de edad. La mayor murió a unos 27 años de edad, de parto, con su segundo hijo. La del medio vive ahora con salud y tiene descendencia, como tuvo la mayor, con un hombre negro, cuya descendencia fue negra. Son desacostumbradamente astutas, de rápida comprensión y réplica. Sus ojos se encuentran en perpetua vibración trémula, muy débiles y muy afectados por el sol; pero ven mucho mejor de noche que nosotros. Son propiedad del coronel Skipwith, de Cumberland. * La cuarta es una mujer negra cuyos padres vinieron de Guinea y tuvieron otros tres hijos que eran de su propio color. Está pecosa, su vista es tan débil que se ve obligada a usar cofia en verano; pero es mejor de noche que de día. Tuvo un hijo albino con un hombre negro. Murió a la edad de pocas semanas. Estos eran propiedad del coronel Carter, de Albemarle. * Un sexto caso es una mujer propiedad de un tal señor Butler, cerca de Petersburg. Es robusta y fornida, tiene por descendencia una hija, de negro negrísimo, con un hombre negro. No estoy informado acerca de su vista. * El séptimo caso es el de un varón perteneciente a un señor Lee de Cumberland. Sus ojos son trémulos y débiles. Es de alta estatura y ya entrado en años. Es el único varón de los albinos de
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