barbarous or civilized, with the inflexions of their nouns and verbs, their principles of reigmen and concord, and thefe depofited in all the public libra- ries, it would furnifli opportunities to those fkilled in the languages of the old world to compare them with these, now, or at any future time, and hence to conftruft the beft evidence of the derivation of this part of the human race.
Pero por imperfecto que sea nuestro conocimiento de las lenguas habladas en América, basta para descubrir el siguiente hecho notable.
Disponiéndolos bajo las radicales a las que pueden ser palpablemente atribuidos, y haciendo lo mismo con los de los hombres rojos de Asia, se encontrarán probablemente veinte en América por uno en Asia de [ ^95 ] esas lenguas radicales, llamadas así porque, si alguna vez fueron la misma, han perdido todo parecido entre sí. Una separación en dialectos puede ser obra de unas pocas eras solamente, pero para que dos dialectos se alejen el uno del otro hasta perder todos los vestigios de su origen común, debe requerirse un curso de tiempo inmenso; tal vez no menos de lo que mucha gente le concede a la edad de la tierra. Un mayor número de esos cambios radicales de lengua habiendo tenido lugar entre los hombres rojos de América, prueba que son de mayor antigüedad que los de Asia.
Procederé ahora a exponer las naciones y los números de los aborígenes que aún existen en una forma respetable e independiente. Y como sus indefinidos límites harían difícil especificar únicamente a aquellos que se encuentren dentro de ciertos límites, y puede no ser inaceptable presentar una visión más general de ellos, reduciré a la forma de un catálogo a todos aquellos dentro y circunvecinos a los Estados Unidos cuyos nombres y números han llegado a mi conocimiento. Estos están tomados de cuatro listas diferentes, la primera de las cuales fue entregada en el año 1759 al general Stanwix por George Croghan,