esta proposición; pero se preparó una enmienda que la contenía, para ser ofrecida a la legislatura cada vez que se considerara el proyecto, disponiendo además que debían continuar con sus padres hasta una cierta edad, para luego ser educados, a expensas públicas, en la labranza, las artes o las ciencias, según sus aptitudes, hasta que las mujeres cumplieran dieciocho años y los varones veintiún años de edad, momento en el cual serían colonizados en el lugar que las circunstancias del tiempo hicieran más adecuado, enviándolos con armas, instrumentos del hogar y de las artes manuales, semillas, parejas de animales domésticos útiles, etc., para declararlos un pueblo libre e independientemente, y extenderles nuestra alianza y protección, hasta que hubieran adquirido fuerza; y enviar al mismo tiempo embarcaciones a otras partes del mundo para buscar un número igual de habitantes blancos;
para inducir a los cuales a migrar aquí, debían proponerse estímulos ade- cuados.
Probablemente se preguntará: ¿Por qué no retener e incorporar a los negros al Estado y ahorrarse así el gasto de abastecer mediante la importación de colonos blancos las vacan- [ ^h ] tes que dejarán? Los arraigados prejuicios albergados por los blancos; diez mil recuerdos, por parte de los negros, de los agravios que han sufrido; las nuevas provocaciones; las reales distinciones que la naturaleza ha hecho; y muchas otras circunstancias, nos dividirán en partidos y producirán convulsiones que probablemente nunca terminarán sino en el exterminio de la una o la otra raza.—A estas objeciones, que son políticas, pueden añadirse otras, que son físicas y morales. La primera diferencia que nos golpea es la del color. Ya sea que el negro del negro resida en la membrana reticular entre la piel y la epidermis, o en la epidermis misma; ya proceda del color de la sangre, del color de la bilis o del de alguna otra secreción, la diferencia está fijada en la naturaleza y es tan real como si su asiento y causa nos fueran mejor conocidos. ¿Y carece de importancia esta diferencia? ¿No es acaso el fundamento de una mayor o menor