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nydus/Notes on the State of VirginiaPublic
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Consulta VI

cualquier otra cosa que esta progresión continúe hasta el polo mismo, si la tierra se extiende tanto. El centro de la zona gélida puede ser entonces el apogeo de su vigor, como el de la tórrida lo es del elefante. Así, la naturaleza parece haber trazado un cinturón de separa- ción entre estos dos animales tremendos, cuya anchura en verdad no se conoce con precisión, aunque por el momento podamos suponerla de unos 64 grados de latitud; haber asignado al elefante las regiones al sur de estos confines, y las del norte al mamut, fundando la constitución del uno en su extremo de calor, y la del otro en el extremo de frío. Cuando el Creador ha separado, por lo tanto, su naturaleza tanto como lo permitía la extensión de la escala de la vida animal en este planeta, parece perverso declararlo el mismo, a partir de un parecido parcial de sus colmillos y huesos.

Pero a cualquier animal que atribuyamos estos restos, es cierto que tal ser ha existido en América, y que ha sido el mayor de todos los seres terrestres. Debería haber bastado para rescatar a la tierra que habitaba, y a la atmósfera que respiraba, de la imputación de impotencia en la concepción y nutrición de la vida animal a gran escala: para sofocar, en su nacimiento, la opinión de un escritor, y además el más docto de todos en la ciencia de la historia natural, de que en el nuevo mundo, «La nature vivante est beaucoup moins agissante, beaucoup moins forte» : que la naturaleza es menos activa, menos enérgica en un lado del globo que en el otro. Como si ambos lados no estuviesen calentados por el mismo sol benéfico; como si un suelo de la misma composición química fuera menos capaz de elaboración en nutrimento animal; como si los frutos y granos de ese suelo y sol produjeran un quilo menos rico, dieran menor extensión a los sólidos y fluidos del cuerpo, o produjeran antes en los cartílagos, membranas y fibras, esa rigidez que refrena toda extensión posterior, y termina el crecimiento animal.

La verdad es que un pigmeo y un patagón, un mofeta y un mamut, deben sus dimensiones a los mismos jugos nutritivos. La diferencia de crecimiento depende de circunstancias inescrutables para seres con

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