they could. And even, at this time, they yet found such true friends among the India?is, who, at the risk oj their own lives, con* ducted them, with the best part of their property^ to Pittsburg; although, fshameful to relate!J these benefactors were, on their return from this mission, waylaid, and fired upon by whites, while crossing Big Beaver in a conoe , and had one man. a Shawa- nese, named Silverheels , (a man ofnote in his nation)
heridos en el cuerpo. Esto exasperó de tal manera a los shawane- ses que ellos, o al menos una gran parte de ellos, tomaron inmediatamente una parte activa en la causa; y los mingos (estrechamente emparentados con los primeros) desataron una furia sin límites. Un tal señor Jones, hijo de una familia respetable de este vecinda- C 36 3 rio (Bethlehem^), quien se hallaba entonces navegando río arriba por el Muskinghum con otros dos hombres, fue avistado afortunadamente por una mujer india amiga, en los rápidos del Muskinghum; la cual, movida únicamente por sentimientos de humanidad, informó a Jones sobre la naturaleza de los tiempos ^ y de que se estaba adentrando directo en las manos de los enfurecidos; y le indicó el camino por donde quizás podría escapar a la venganza de las partidas errantes.
Uno de los hombres de Jones, fatigado por el viaje a través del bosque, declaró que prefería morir antes que continuar por más tiempo en esa situación; y habiendo tropezado accidentalmente con un sendero, decidió seguirlo. Unos cuantos cientos de yardas decidieron \\'$>fate. Fue encontrado por un grupo de unos quince mingos., fand como sucedió, casi a la vista del pueblo de White Eyes, J mur- dered., y cortado en pedazos; y sus miembros y carne fueron clavados en los arbustos. White Eyes, al oír el grito de cabellera, salió inmediatamente con sus hombres.^ para ver qué pasaba; y al encontrar el cuerpo mutilado en este estado, juntó el todo y lo enterró. Pero al día siguiente, cuando algunos