Una delegación de guerreros de la tribu de los Delaware, habiendo visitado al gobernador de Virginia durante la revolución, sobre asuntos de negocios, después de que estos hubieran sido discutidos y resueltos en consejo, el gobernador les hizo algunas preguntas relativas a su país, y entre otras, qué sabían o habían oído del animal cuyos huesos fueron hallados en las Salinas en el Ohio. Su jefe orador se puso inmediatamente en actitud oratoria, y con una pompa adecuada a lo que concebía como la elevación de su asunto, le informó que era una tradición transmitida por sus padres: «Que en los tiempos antiguos una manada de estos animales tremendo vino a las Salinas de los Huesos Grandes, y comenzó una destrucción universal del oso, el ciervo, los uapitíes, los búfalos y otros animales que habían sido creados para el uso de los indios: que el Gran Hombre de arriba, mirando hacia abajo y viendo esto, se enfureció tanto que se aproprió de sus rayos, descendió a la tierra, se sentó en [ 50 ] una montaña vecina, en cuya roca todavía pueden verse su asiento y la huella de sus pies, y lanzó sus dardos entre ellos hasta que todos fueron masacrados, excepto el gran toro, que presentando su frente a los dardos, los sacudía conforme caían; pero fallando uno al fin, lo hirió en el costado; tras lo cual, dando un giro, brincó sobre el Ohio, sobre el Wabash, el Illinois y finalmente sobre los grandes lagos, donde vive en la actualidad».
Es bien sabido que en el Ohio, y en muchas partes de América más al norte, se encuentran en gran número colmillos, molares y esqueletos de una magnitud inigualable, algunos yacentes sobre la superficie de la tierra y otros un poco por debajo de ella. Un tal Sr.
Stanley, hecho prisionero por los indios cerca de la desembocadura del Tanislee, relata que, tras ser transferido a través de varias tribus, de una a otra, fue llevado finalmente sobre las montañas al oeste del Misuri hasta un río que corre hacia el oeste: que estos huesos abundaban allí, y que los nativos le describieron el animal al que pertenecían como existente todavía en las partes septentrionales de su país; por cuya descripción juzgó que era un elefante.