El órgano nacional del Partido Comunista era The Communist, de Chicago. En su edición del 23 de agosto de 1919, critica así al Partido Socialista:
"La mayoría de los lectores de 'The Communist' están familiarizados con la forma de organización del viejo Partido Socialista, con su autonomía estatal y su burocracia oficial. Prácticamente cada estado está organizado como un partido socialista independiente. El «socialismo oficial» de Milwaukee es enteramente distinto del<sup></sup> «socialismo oficial» de Ohio, tanto en lo que respecta a sus plataformas como a su forma de organización. Cada estado tiene un «socialismo» de su propia marca, e incluso las cuotas no son uniformes en todo el país. Los «periódicos oficiales» del partido son en la mayoría de los casos órganos de asociaciones independientes, que no están afiliadas en absoluto a las organizaciones centrales del partido. Armas tan importantes en la lucha del proletariado se dejan en manos de los ideólogos pequeñoburgueses que, en realidad, prostituyen la prensa obrera. Como ejemplos tenemos, por ejemplo, a 'The Milwaukee Leader', al 'New York Call', al judío 'Daily Forward', al 'Appeal to Reason' y a muchos otros dispersos por todo los Estados Unidos, cada uno de los cuales no solo contradice a los demás, sino que contiene en cada número contradicciones flagrantes tales que cualquier persona inteligente que los lea acaba sintiendo repugnancia por todo ese revoltijo confuso."
La lucha entre los revolucionarios fue una lucha a muerte. Todos los líderes querían convertirse en Trostskys y Lenines, todos querían ser jefes. Parece razonable concluir que si el bolchevismo llegara a introducirse en los Estados Unidos, ya sea por el Partido Socialista matriz o por sus