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CAPÍTULO VI. EL SOCIALISMO EN LA TEORÍA

reformas beneficiosas que los socialistas contribuyan a conseguir bajo nuestro actual sistema constitucional, con ello no demuestran de ningún modo la superioridad de un gobierno socialista, de forma democrática, en el que los ciudadanos sean dueños colectivos y administren los principales medios de producción, transporte y comunicación. La razón es que nuestro gobierno constitucional seguiría vigente, y el contradictorio principio fundamental del socialismo no podría ser aplicado por los marxistas gobernantes.

Las personas que juzgan al movimiento socialista únicamente por las exigencias inmediatas de su plataforma política, o por las reformas sociales instituidas tras una victoria política, entienden muy poco sobre el socialismo o sobre los métodos y propósitos de los marxistas.

Sin embargo, esta fue la manera miope en que la prensa contempló persistentemente, y durante mucho tiempo, las tácticas de los políticos socialistas. Solo un movimiento revolucionario lo suficientemente avanzado como para desdeñar la transformación gradual mediante reivindicaciones inmediatas sería capaz de barrer por la fuerza, de un solo golpe, todas las viejas condiciones de producción, junto con nuestra actual forma de gobierno y el orden social existente.

Las llamadas «Demandas Inmediatas» de los socialistas pueden denominarse socialismo de campaña política o socialismo para la caza de votos. Son la cubierta de azúcar de la píldora venenosa del socialismo en sí. Su objetivo es atraer e interesar al votante y, al mismo tiempo, apartar su mente de las falacias del socialismo propiamente dicho. Le impiden formular demasiadas preguntas sin respuesta sobre el método detallado de organización bajo una forma de gobierno socialista —por ejemplo, cómo los millones y millones de empleados gubernamentales serían asignados a puestos que les convinieran y que, al mismo tiempo, recibieran una remuneración satisfactoria por sus labores.

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