"Sabemos que puede pasar mucho tiempo antes de que la ayuda pueda venir de vosotros, camaradas, obreros estadounidenses, pues el desarrollo de la revolución en los distintos países sigue caminos diversos y con distinta rapidez (¡cómo podría ser de otro modo!). Sabemos muy bien que el estallido de la revolución proletaria europea puede tardar muchas semanas en llegar, por muy rápidamente que esté madurando en estos días. Contamos con la inevitabilidad de la revolución internacional. Pero eso no significa que contemos con que llegue en una fecha determinada. Hemos experimentado dos grandes revoluciones en nuestro propio país, la de 1905 y la de 1917, y sabemos que las revoluciones no pueden surgir ni por palabra de orden ni según planes preconcebidos. Sabemos que las circunstancias por sí solas nos han empujado a nosotros, el proletariado de Rusia, hacia adelante, que hemos llegado a esta nueva etapa en la vida social del mundo no debido a nuestra superioridad, sino a causa del carácter peculiarmente reaccionario de Rusia. Pero hasta que estalle la revolución internacional, las revoluciones en los distintos países aún pueden sufrir una serie de reveses y graves derrumbes... "Nos hallamos en una fortaleza asediada, mientras ninguna otra revolución socialista internacional venga en nuestra ayuda con sus ejércitos. Pero esos ejércitos existen, son más fuertes que los nuestros, crecen, luchan, se vuelven más invencibles cuanto más tiempo continúa el imperialismo con sus brutalidades. Los obreros de todo el mundo están rompiendo con sus traidores, con sus Gompers y sus Scheidemann. Inevitablemente, el trabajo se acerca a las tácticas comunistas y bolcheviques, se prepara para la revolución proletaria que es la única capaz de preservar la cultura y la humanidad de la destrucción. Somos invencibles, porque invencible es la Revolución Proletaria".
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