retrato cubista del falso héroe de Wisconsin, una de las caricaturas más mezquinas de la vida humana que jamás se haya paseado con soberbia por la arena política.
Cuando las dos alas de la Convención plantearon la pregunta: «¿Quién llamó a la policía?», la pálida e inocente figura de Berger se levantó con la temblorosa observación: «Si no hubieran estado aquí ayer por la mañana, nosotros no estaríamos aquí ahora. El aguerrido Reed y los otros aguerridos izquierdistas estarían aquí».
Se esmeró en que el delicado patetismo de su martirio quedara plasmado en el informe del Comité Ejecutivo que él mismo firmó: «Victor L. Berger, además de una condena de 20 años, tiene otras cuatro acusaciones pendientes en su contra, aparte de que se le ha negado su escaño en el Congreso. Todos los candidatos socialistas al Congreso en Wisconsin y el secretario estatal también están bajo acusación. No se permite la entrega de ningún tipo de correo al "Leader", el diario del partido en Milwaukee», etcétera.
Por otra parte, contra los terribles «anarcos» que tanto habían agraviado su propio espíritu apacible y su sentido del orden, llegó incluso a fulminar fuera del salón de la Convención, como en la entrevista que extraemos del «Call» del 4 de septiembre de 1919: