"Hoy en día recibimos muchísimas menos noticias de nuestro vecino inmediato, México, que de Europa y Asia; por lo tanto, un reportero del *Call*, al encontrarse con un camarada que acababa de regresar de la península tropical, se le abalanzó y le exigió noticias sobre los movimientos socialista, obrero y cooperativo de aquel lugar. «—Nos enfrentamos a una situación muy enmarañada por allá —respondió el hombre de Yucatán. Se trata de W. Elkin Birch, un conocido socialista y empresario estadounidense que ha vivido en México varios años. Subió a "los Estados Unidos" por un viaje de negocios y va a regresar a Yucatán, donde desempeña un papel destacado en los movimientos socialista y cooperativo. «—Las fuerzas del capitalismo en México son tan fuertes, y el sistema comercial es tan vicioso —empezó diciendo—, que no soy muy optimista sobre el futuro del socialismo en Yucatán. «—Pero creíamos que Alvarado había establecido casi un paraíso por allá —exclamó el reportero—. Hace un año nos enteramos de que habían elegido una administración completamente socialista en Yucatán; luego, hace unos meses, supimos que esta no había puesto en práctica ninguna parte del programa socialista. Nos preguntamos cuál era el motivo, pero ahora casi no llegan noticias. «—Alvarado sí obró una transformación maravillosa, y gran parte del bien que hizo perdura. Es verdad que tenemos una administración de socialistas, pero descubrimos que eso es muy distinto a una administración socialista. Yucatán sigue en las garras de los intereses comerciales, y el juego se bloquea en cada movimiento. Tan pronto como los radicales idean algún medio para detener el robo del pueblo por parte del privilegio especial, los intereses privilegiados encuentran la manera de eludir a los radicales cediendo en apariencia, pero manteniendo en realidad su dominación. «—Alvarado se hizo cargo de la Reguladora, a través de la cual se vende para la exportación el henequén, el principal producto de Yucatán; se hizo cargo de los ferrocarriles y de la línea de barcos de vapor que navega hacia los Estados Unidos... «—El gobierno todavía controla la Reguladora, pero, como dije, está en un punto muerto con los poderes que controlan su mercado. Todavía tenemos ferrocarriles de propiedad estatal en Yucatán, pero la propiedad estatal simplemente saca el servicio público de las manos del capital privado y lo pone bajo el control de una organización política. Y el capital privado ya se ha hecho con el control de esa organización política, y el chanchullo y el robo campan a sus anchas. La propiedad estatal de los ferrocarriles ha incrementado el costo de operación en un 100 por ciento. Las nóminas están repletas de amigos de los funcionarios y de amigos de los amigos. Si un hombre puede controlar unos cuantos votos, razonan, ¿por qué no iba a tener un empleo? ¿Para qué sirve el ferrocarril si no es para proporcionar empleos? La gente de por allá se parece mucho a la gente de otros países, ya ve...». «—Pero ¿por qué la administración socialista no toma el control de la industria y el comercio, y expulsa del poder a los intereses? —exigió saber el reportero, decidido a mantener la fe frente a los decepcionantes hechos. «—Bueno, claro, eso suena fácil; pero los socialistas son solo personas, después de todo, y cuando un socialista llega a un cargo descubre que le resulta tan difícil como a la gente común resistir las sutiles influencias que rodean a los funcionarios. Un hombre no puede estar seguro de ser un socialista de verdad hasta que se ve sometido a la prueba de formar parte del gobierno. Los intereses comerciales le ofrecen oportunidades de ganar dinero; le brindan a él y a su familia ventajas sociales. Comienza a ver que el capitalismo tiene sus puntos buenos, después de todo». El señor Birch sonrió con media sátira y media tolerancia. «Algunos miembros de la Asamblea han hecho fortunas durante su año de mandato. Un miembro, que maneja concesiones, ilegales y de otro tipo, ha limpiado más de un millón de pesos»."
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Capítulo VII. El socialismo en la práctica
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