Toledo, Ohio, 31 de marzo.--Cuando las autoridades municipales les negaron la entrada al Memorial Hall, un edificio de la ciudad donde estaba previsto que hablara Eugene V. Debs, 5.000 personas asaltaron el lugar, rompieron ventanas y puertas, y luego desfilaron por las calles al grito de «Que se joda el alcalde». ... El anuncio de que no se le permitiría hablar a Debs se hizo a altas horas de la noche del sábado, después de que los socialistas locales se hubieran preparado para recibir a una multitud desbordada. El anuncio apareció en los periódicos matutinos y fue el primer aviso que tuvieron los socialistas de que su mitin no podría celebrarse. Cuando llegó la hora en que Debs debía hablar, había al menos 6.000 hombres y mujeres congregados alrededor del monumento a William McKinley en el Parque del Palacio de Justicia, al otro lado de la calle del Memorial Hall. Un hombre se subió a la base del monumento. «¡Usaremos el Memorial Hall esta tarde aunque tengamos que vadear un río de sangre para lograrlo!», gritó. Un policía lo agarró y lo arrojaron sin ceremonias a un furgón policial. El hombre que intentó hablar a continuación también fue arrestado. A medida que la multitud intuyó lo que estaba pasando, los radicales comenzaron a abuchear e increpar a los agentes. Se sacaron las porras y se obligó a la multitud a retroceder. Después vino el desfile por las calles y los gritos de «¡Abajo el alcalde!», «¡A horcarle!», «¡Que se joda la policía!» y otros de naturaleza similar. Pasaban de las cinco de la tarde cuando la policía pudo dispersar a la multitud. Se produjeron docenas de peleas a puñetazos en las esquinas. Los vestíbulos de los hoteles fueron invadidos por los malcontentos. Los tranvías fueron retenidos y se escuchaban amenazas de graves disturbios por todas partes... Más de setenta y cinco hombres fueron arrestados, entre ellos Thomas Devine, miembro socialista del ayuntamiento.
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Capítulo XIII: El bolchevismo de los socialistas estadounidenses
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